Estás acariciando a tu perro o disfrutando de una tarde de descanso y, de repente, escuchas un gruñido fuerte, como si tuviera un monstruo en la panza. Estos ruidos estomacales, conocidos médicamente como borborigmos, son bastante comunes y, en la mayoría de los casos, completamente inofensivos.

Sin embargo, a veces pueden ser la forma en que el cuerpo de tu mascota te avisa que algo no anda bien.

Las Causas Principales de los Ruidos Estomacales

Los borborigmos se producen cuando el gas y los líquidos se mueven a través de los intestinos. Las razones más habituales por las que ocurre esto incluyen:

  • Hambre: Es la causa más sencilla. Si se acerca la hora de comer, el estómago vacío de tu perro empieza a contraerse en preparación para recibir alimento, lo que hace que los jugos gástricos y el aire suenen con fuerza (como un eco en una habitación vacía).

  • Digestión activa: Después de una comida abundante, el tracto gastrointestinal se pone a trabajar. El movimiento de los músculos intestinales empujando la comida genera estos ruidos normales.

  • Tragar mucho aire (Aerofagia): Si tu perro come o bebe agua con demasiada rapidez, traga mucho aire. Ese aire atrapado tiene que moverse por el sistema digestivo, generando ruidos fuertes y, eventualmente, flatulencias.

  • Indigestión o malestar estomacal: Comer algo de la basura, ingerir un alimento prohibido para perros, un cambio repentino de croquetas o un parásito intestinal pueden irritar su estómago, provocando una hiperactividad intestinal.

Soluciones Prácticas para Casa

Si los ruidos no vienen acompañados de otros síntomas y sospechas que se trata solo de hambre, gases o comer muy rápido, puedes probar esto:

  1. Fracciona sus comidas En lugar de darle una sola comida enorme al día, divide su ración diaria en dos o tres porciones más pequeñas. Esto evita que pase muchas horas con el estómago vacío y facilita la digestión.

  2. Utiliza platos de alimentación lenta Si tu perro devora su comida en segundos, un plato con obstáculos o textura de laberinto (slow feeder) lo obligará a masticar más despacio, reduciendo drásticamente la cantidad de aire que traga.

  3. Mantén una dieta constante Evita darle sobras de la mesa humana y, si necesitas cambiar de marca de alimento, hazlo de forma gradual durante una semana para que su flora intestinal tenga tiempo de adaptarse.

¿Cuándo es momento de ir al veterinario?

Los ruidos estomacales por sí solos rara vez son una urgencia. Sin embargo, debes contactar a tu veterinario inmediatamente si los borborigmos vienen acompañados de alguno de estos signos de alarma:

  • Vómitos repetidos o diarrea aguda.

  • Letargo extremo (se niega a moverse o no tiene energía).

  • Pérdida total de apetito (no quiere comer ni siquiera sus premios favoritos).

  • Posición de rezo: El perro estira las patas delanteras en el suelo y mantiene la parte trasera levantada. Esta es una señal clásica de dolor abdominal severo.

  • Abdomen hinchado o duro al tacto.

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